Eres Amor. 4. La capa de victimismo.

  1. LA CAPA DE VICTIMISMO.

 

Te eriges en víctima, sin tú saberlo.

Y eso es como una capa que ahuyenta precisamente lo que crees necesitar.

El amor está en todo el amor que has dado en tu vida a lo largo de cada día. El amor que crees necesitar está en el amor que has dado, y que no reconoces.

Eres amor porque has dado amor.

No hubieras dado si no lo fueras. Pero entró el victimismo y lo que más querías y necesitabas se iba alejando.

De alguna forma, no recibimos porque no somos conscientes de lo que somos y nosotros mismos bloqueamos el recibir.

El reflejo no es una falta de amor propio, es una falta de reconocimiento, de no ver que sí damos, a cada momento, en cada pensamiento amoroso.

Enfocarse en necesitar recibir es al revés.

El foco es saber lo que sí damos. Y si damos, es lo que somos.

Las formas no importan. Es el sentimiento, es el pensamiento.

Ofuscarnos en la necesidad de recibir lo que produce es un bloqueo interno que no permite que entre justo lo que ansiamos y pedimos.

El enfoque es justo el contrario. Y no se trata de las cosas que hacemos. No damos por hacer más por los demás, damos por el sentimiento con el que lo hacemos.

Pero no reconocer eso de nosotros mismos, lo anula. No “ver” lo que damos, no sentir.

Pensamos en “dar” de forma muy superficial. Yo “ayudo”, yo “comparto”, yo soy buena persona… y no es eso. No es en absoluto material.

Es la propia valoración.

“Damos” muchas veces sin saber que estamos dando.

Damos mucho pero no lo podemos ver.

Y nos enfocamos en dar en plan material.

La víctima da más, se esfuerza más, es más servicial, trata de hacerlo todo mejor para contentar al “otro”. En espera del reconocimiento del otro, que ella cree merecer.

Y en ese dar superficial, porque no se está dando desde el verdadero sentimiento, se está creando la capa que hará que, cada vez menos, recibes lo que quieres recibir. Deja el mundo aparte. Sé valioso porque sí.

Por más que hagas en el mundo no vas a ser más querido; ni por menos que hagas, menos querido. No funciona así.

Pon atención a tus pensamientos cuando sientes amor. Ahí, solo ahí es cuando estás dando. Y no recibes, no porque no merezcas; sino porque no estás viendo lo que estás dando, no en las formas, sino en tu pensamiento y sentimiento. Si tú no lo ves, el reflejo es para que lo veas. Que veas que no lo recibes por más que lo demandes o te esfuerces. Que veas que no lo puedes conseguir en el exterior, porque es algo interior. Algo que, al igual que no ves fuera, no lo ves dentro.

 

Eres Amor

 

¿Por qué se duda de ser amor?

¿Qué otra cosa podemos ser si no?

¿Hay alguna otra cosa que te venga a la mente?

Aunque no sepas que eres amor, ¿puedes imaginar ser alguna otra cosa? No puedes. No “hay” otra cosa.

Entonces, quítate esa capa desde ya. Lo que buscas, ese amor que quieres y necesitas que se te exprese no podrás encontrarlo fuera si no lo ves dentro. Digo “ver”, porque no hay que encontrar. Estar, está. Siempre lo ha estado. Solo tienes que reconocerlo, atisbarlo en ti.

Pensar «¿y si sí soy amor?»

Y creo que ese sentimiento florecerá rápido como la primavera, inundando todo tu ser. Imagino una planta creciendo como cuando ves un vídeo acelerado, por todo tu cuerpo, ascendiendo, llenando cada recoveco de ti. Para que llegues a pensar que «Sí, vale, algo hay en mí que no sé cómo opera, pero que lleva bien a los demás. Hay algo que “actúa” con independencia de lo que yo “haga”. De alguna forma, debo de dar amor, pero no de la forma en la que yo creo, sino con independencia de ello.».

Y la tranquilidad, cierto alivio, empieza a entrar en ti. Te despreocupas por un momento del “hacer”. Del hacer por los demás, de esa pregunta inconsciente que te haces sin tú saberlo: ¿qué tengo que hacer para que me quieran? ¿Qué es lo que tengo que hacer para que me demuestren que valgo? ¿qué tengo que hacer para merecer?

Comienzas a entender que ya mereces, algo al menos. La capa empieza a caer, a deshilacharse.

 

Ahondando en ese pensamiento, ya no vas a poner tu atención en lo que no recibes; vas a tratar de poner atención a lo que das, a la emoción que sientes cuando piensas con amor. No a lo que haces con amor (que también) pero más el foco estará en todos esos pensamientos que son de amor de verdad. Y empezarás a reconocerlos y a diferenciarlos de los pensamientos que no son amor, porque se basan en la necesidad, en lo que te falta, en lo que crees que no tienes.

Los pensamientos de amor de verdad los sientes, no necesitas “pensarlos”. Cuando haces algo desde el verdadero amor, no lo piensas.

Verás la diferencia con esos otros pensamientos, verás tu victimismo de trasfondo. Y ahí comenzarás a percatarte del mal que te haces a ti mismo. Porque ese tipo de pensamientos no te ayudan ni te solventan en tu necesidad, te van hundiendo más en tu falsa creencia de necesitar muestras de amor. Te van forjando la capa, que reforzará en tu exterior lo que crees creer.

Pero ahora ya lo has visto. Y ahora descubrirás más pensamientos de amor en ti, esos que no sabías que existían, o a los que no dabas importancia. Solo esos pensamientos encierran el amor que das. Y eso es lo que eres: amor.

Y, aunque leyendo esto te parezca poca cosa, no tienes ni idea de la fuerza que contienen esos pensamientos. No puedes abarcar con tu mente cómo esos pensamientos afectan positivamente al mundo entero.

Tú crees ser nada y, sin embargo, en cada uno de esos “pequeños” pensamientos de amor verdadero hay una bomba de amor, alegría, esperanza y felicidad para el mundo entero.

¿Vas a negarle al mundo entero tus pensamientos de amor?

No trates de buscarlos o de forzarlos. Ten la seguridad de que esos pensamientos ya están en ti y están actuando con esa fuerza que te digo. Que tú los veas o no, no implica. Actúan igualmente.

Pero, si quieres quitarte tu capa y tu insatisfacción por creer no recibir, acepta el pensar que sí tienes esos pensamientos. Al aceptarlo, lo haces más real. Al aceptarlo, lo aceptas en ti. Y tu subconsciente acepta que eres amor. Porque lo estás dando, eres amor.

Lo siguiente será “ver” cómo sí recibes amor. Pero ya te digo, no será de la forma en que tú crees “recibirlo”. No será en las formas. O quizás si, en la medida en que deshagas tu capa.

Eres amor. Siempre lo has sido y siempre lo serás.

Hasta ahora no lo has creído.

Ahora, algo dentro de ti comienza a creerlo.

Tu mente, acto seguido, volverá a decirte que no, y no verás nada en tu exterior, y dudarás.

Pero se ha quedado ya un poso de reconocimiento del amor que eres en ti. No te preocupes, eso no se va a mover de ahí, no va a desaparecer. Irá creciendo, hasta que llegue a llenarte.

 

Siente el amor que hay en ti. No pienses en ello. Siéntelo.

Es la única vía de vivirlo. Desde ti y para ti.

El mundo ya se arreglará solo, no te preocupes.

Ocúpate de sentir el amor en ti, porque eso es lo que eres.

17/01/2020

8:30-9:30 h.

Luz Ros

Escritura Positiva

www.luzros.es

 

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imagen luz Ros, libros, Frase: aquí solo encontrarás motivación, positividad y fuerza, porque es lo que yo siento y lo que te quiero transmitir.

 

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