Trilogía: ¿Conoces la dicha de vivir? Parte 2

¿De qué te sirve todo esto?

Por lo pronto, a reconocer, con sumo respeto, que todo lo demás que no eres tú, Es.

No verás lo malo, no verás diferencias, no verás etiquetas, no verás personalidades, no verás gordos ni flacos, ni altos ni bajos, ni colores de piel, ni culturas… verás seres que son.

Por encima de todo lo demás, verás personas con la increíble y maravillosa cualidad de ser, y de estar donde tú estás o en cualquier otra parte.

Y, al ver esa cualidad en ellos, te reafirmarás en que tú también eres, porque también te aporta vida solo por ser. Porque son vida, como tú.

A partir de ese momento, podrás construir tu vida.

Porque antes de eso, solo has deambulado en la irrealidad. Ahora es cuando sabes lo que es la vida, cuando sabes lo que es vivir.

En ese momento no tienes edad. ¿Por qué? Porque no hay tiempo. Lo único que hay, a lo que se reduce todo, a donde se llega, es a la vida en sí. Y ahí no hay tiempo. Lo único que hay es vida, que envuelve todo, sin tiempo. Sin pasado, sin futuro, sin presente. Sólo se puede definir como ahora y ni tan siquiera se le acerca, porque la sientes “vivir” intensamente sin límite, sin dirección, sin ningún tipo de barrera de espacio o tiempo.

No importa que estás “entero” o no. Puede faltarte un brazo, tener inutilizada una parte del cuerpo, haber perdido visión o ser totalmente ciego, ser sordo, mudo… puedes tener todo el cuerpo colapsado que, aun así, puedes sentirte vivo, puedes saber que eres, puedes “decir” que estás. Incluso las personas que tienen mermadas sus facultades mentales, pueden sentir la vida. Porque la vida Es. Y está en ti, porque estás vivo. Por lo tanto, eres vida. Y eres. Y estás

No se puede describir sino como gozo o dicha.

Personalmente, esas palabras no me eran muy simpáticas, antes. Ahora sé que son las que más se acercan para definir esa experiencia.

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