Trilogía: ¿Conoces la dicha de vivir? Parte 3

¿Qué hay más importante que la vida?

Puedes decir: Una vida mejor.

Pero ya ha quedado claro que, sin vida, no hay nada.

Entonces, ¿qué es lo más importante?

La vida. Vivir. Ser. Estar. Existir.

Y a partir de aquí, y solo de aquí, ya puedes plantearte lo segundo en importancia para ti, y lo que supone una “vida” mejor para ti.

Sin apresurarte en tu pensamiento, párate y observa que todo lo demás queda muy distante de lo importante que es ser, vivir.

Y vete al final de esa rápida y breve lista mental hasta las estupideces que quedan al final del todo. ¿Qué son? Nada. Entremedias está lo que tú llamas “una vida mejor”.

Pero nunca te olvides de que “solo” vivir ya es mucho.

Puedes ver a un mendigo pidiendo limosna en la calle.

Una persona puede sentir vergüenza, aprensión o incluso asco por ver eso.

Pero tú puedes pensar: «¿qué es lo que le mantiene?, ¿qué hace que, pese a no tener nada, vivir en cartones, a la intemperie, pasar frío o calor, no tener apenas nada para comer, gastar quizá lo poco que tenga en alcohol o en droga… con el tipo de pensamientos que puede tener sobre la vida, sobre la gente, sobre el mundo, sobre él mismo…, con emociones y sentimientos que, probablemente no controle, con un cuerpo probablemente destrozado por dentro o por fuera, o ambos… qué hace que esa persona siga estando aquí?».

Con cualquier botella de vidrio podría eliminarse él mismo. Con cualquier situación que pudiera darse, debido a sus condiciones, podría ya no existir. ¿Qué le mantiene? La vida.

La vida es grande, inmensa.

Y tú vives también gracias a ella.

Ahora vuelve a plantearte qué es “una vida mejor” para ti, desde la humildad de reconocer lo valiosa que es la vida en sí.

Ahora observa todas las menudencias que ocupan tus días y mira qué estás haciendo con la grandiosidad de tu vida.

Ahora, mira cómo te dañas continuamente al no apreciar lo que, ahora, es para ti la vida.

Mira de frente a tu vida y alégrate por vivir, solo por vivir.

Eres libre de hacer con tu vida lo que consideres, mientras la tengas.

En cualquier situación, condición de vida en la que estés, eres libre de apreciarla o menospreciarla. Recuerda que no tendrás la libertad de hacer con ella lo que quieres cuando no seas.

Asómbrate solo por ser.

Y comienza a configurar tu vida desde ahí.

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